Pasados los 50

Carmen Lara, de 66 años, está sentada tranquilamente en el sofá después de comer. De repente siente cómo su cuerpo se inunda de un sudor conocido. Si se pone nerviosa, es peor, cuenta, porque el calor aumenta. “Sobre todo son las manos. Y eso que yo no soy de sudar, ni siquiera cuando voy al gimnasio”, dice esta empresaria de Valencia que lleva más de una década conviviendo con los sofocos, el síntoma más frecuente de la menopausia. Con el tiempo, el autocontrol y la ayuda de la acupuntura, asegura ir dominando la situación. Durante los cinco años posteriores a una histerectomía que le provocó, a los 54, la retirada brusca de la regla, llevó parches con hormonas.

MARTA ESPAR | EL PAÍS DE MADRID

Después de que en 2002 un ensayo clínico reveló que la terapia hormonal sustitutiva (THS) puede tener efectos secundarios adversos, esta solo se recomienda a un reducido número de casos y en la dosis mínima más efectiva durante (continue reading…)