Claves: alimentación sana, ejercicio y reducir el estrés
siempre joven

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Le preocupa que el paso del tiempo deje marcas en su cara, sin embargo, la preparadora física Adriana Bartel dice que, por ahora, no pasó por el quirófano porque cumple al pie de la letra con las recomendaciones de los médicos. “Me cuido con cremas, me hago botox, pero, por sobre todo, llevo una vida sana: me cuido en la alimentación, hago ejercicio físico y trato de no estresarme mucho, porque eso te envejece a full, te hace ver cansada”, comenta.

Especialistas consultados coincidieron en que, más allá del proceso normal de envejecimiento, la calidad de vida queda estampada en la piel.
El dermatólogo Sergio Escobar explica que el deterioro de la piel es un fenómeno biológico en cierta forma irreversible, que tiene que ver con la replicación de las células. “Lo que podemos hacer es retrasar ese proceso, porque la piel tiene un plus de envejecimiento que se vincula con el medio ambiente, con el sol, la polución ambiental, el cigarrillo, las condiciones de vida”.
El especialista se detuvo en el estrés para explicar que es un inductor de una serie de cambios metabólicos en el cuerpo, dentro de los cuales se cuenta la oxidación. “La oxidación y ese fenómeno termina deteriorando la elasticidad de la piel. Entonces, la piel empieza a calcar el movimiento que hay por debajo y aparecen las arrugas”.
La dermatóloga Manuelita Elías apunta también la importancia de los hábitos alimentarios y la actividad física como dos formas de controlar el proceso de envejecimiento. “Cuando generamos toxinas nocivas provocadas por la tensión, se genera una contracción de la piel porque hay una falta de estimulación de los procesos naturales de síntesis; si generamos ese proceso en forma permanente se bloquea todo ese sistema, todas las sustancias tóxicas quedan en la piel y provocan un envejecimiento que va desde impurezas hasta arrugas”.
Escobar apunta: “Lo más importante no tiene costo: cuidarse del sol, no vivir estresado, tener mejor calidad de vida”. Y agrega que, recién con esa base cubierta, está la etapa de las cremas y tratamientos más complejos hasta lo más complicado: la cirugía. “Pero ese es el final del camino”, aclara. (La Nación).

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