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¿Qué Es La Diabetes?

¿Qué Es La Diabetes?

La diabetes es una enfermedad en la cual la glucosa (azúcar) de la sangre, es muy alto. La glucosa proviene de los alimentos que usted come.

La insulina es una hormona que ayuda a la glucosa a las células para suministrar energía.

En la diabetes tipo 1, el cuerpo no produce insulina. En la diabetes tipo 2, el tipo más común, el cuerpo no produce o no utiliza adecuadamente la insulina. Sin suficiente insulina, la glucosa permanece en la sangre.

Con el tiempo, el exceso de glucosa en sangre causa severos problemas. Puede causar daño a los ojos, los riñones y los nervios.

Medición de Glucosa en sangreLa diabetes también puede causar enfermedades cardíacas, derrames cerebrales y también puede ocasionar la necesidad de amputar un miembro. Las mujeres embarazadas pueden desarrollar diabetes, llamada diabetes gestacional.

Un análisis de sangre puede mostrar si usted tiene diabetes. El ejercicio, control del peso y el respeto por el plan de comidas puede ayudar a controlar la diabetes.

 

 

Fuente: Medlineplus

 

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La Mala Salud De Hierro De Las Mutualistas

Deudas y déficit. Los números rojos son la principal enfermedad del sistema uruguayo

Reclamos en la Salud

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Pérdidas millonarias, deudas financieras aún más abultadas, periódicos conflictos laborales, quejas de usuarios y superpoblación de empresas pautan el panorama de las mutualistas. Hasta ahora, los parches han solucionado los problemas.

Cuando el poeta peruano César Vallejo agonizaba en París, en abril de 1938, amigos, compatriotas y doctores se turnaban ante el lecho, intentando quitar gravedad a su estado moribundo. “Sólo tiene un poco de fiebre”. “Lo que necesita es comer”. “Está cansado; ¡nunca he visto morir a un hombre que sólo está cansado!”
La postración del poeta alertaba a su médico de cabecera, que también se mostraba perplejo: “Este hombre se está muriendo… pero no sé de qué”.

Igual que el poeta, las principales mutualistas uruguayas experimentan un cuadro crítico que se repite al paso de los años. Están en la encrucijada muchas de ellas, pero los actores no se ponen de acuerdo sobre las causas.

Los datos que reflejan la situación en la última década son elocuentes. En diciembre de 1999 cerró Uruguay-España. En el período de gobierno de Jorge Batlle, que tuvo como telón de fondo la crisis financiera, fueron intervenidas ocho mutualistas de Montevideo, y siete de ellas cerraron: Cemeco (2000), Midu y Comaec (2001), Oca-Larghero (2003), Comue (que se creó tras el cierre de Uruguay-España) y Cima (2004).

Casa de Galicia fue intervenida por primera vez en 2002, y luego volvería a entrar en crisis en 2006. Impasa fue intervenida en mayo de 2006 y hoy está gestionada por SMI (Servicio Médico Integral). El Casmu debió ser rescatado por el gobierno en 2008 a raíz de una abultada deuda de US$ 90 millones.

El caso más reciente de bancarrota en la salud privada tuvo en los titulares al Hospital Italiano, que no tiene los rasgos de una mutualista aunque es el mayor prestador de servicios de internación de Universal.

Pero, ¿están hoy realmente en crisis las mutualistas…?

PÉRDIDAS. “En la actualidad no hay crisis en el sistema mutual”, sostiene Julio Martínez, representante de las empresas prestadoras en la Junta Nacional de Salud. “Pueden darse cuestiones coyunturales pero no se puede hablar de crisis. Estamos, en general, en un período de acomodamiento del sistema. Las reformas llevan tiempo en consolidarse”.

Las cifras que ha hecho públicas el MSP no permiten ser tan optimistas como Martínez.

De acuerdo con el último balance, el estado de resultados de las 12 mutualistas de Montevideo (las 12 que existían en 2008) fue deficitario: perdieron $ 77.406.701, lo que representa unos US$ 4 millones, cuatro veces más que el año anterior. El déficit acumulado rondó los US$ 200 millones.

No todas las mutualistas presentan números rojos, aunque sí las grandes: Asociación Española, Casmu y Médica Uruguaya.

Según publicó Búsqueda en su edición del 17 de junio pasado, la Asociación Española tuvo, en los últimos tres años, un déficit operativo y global que se ha ido acentuando. “El balance del último ejercicio (octubre de 2008 a septiembre 2009), registró un resultado negativo de 6,37%, mientras que en 2008 había sido de 4,87% y en 2007 1,39%”.

Las deudas a corto plazo (es decir, las deudas a un año, que constituían el 72% del total) ascendían a US$ 63 millones.

Sólo tres mutualistas -Universal, Cosem y SMI- registraron resultados positivos, del entorno de 6,05%, en 2008.

En el último informe que la División Economía de la Salud del MSP presentó sobre el sistema mutual -donde se registran datos de solvencia, rentabilidad y liquidez- se discriminan las mutualistas de Montevideo según el “grado de integración” de las mismas.

En el Grupo 1, aparecen las instituciones que cuentan con servicios integrales (consultas, urgencias, internación). En este grupo están las grandes empresas: Casmu, Asociación Española y Médica Uruguaya, además de Impasa, que en la fecha del informe no había sido absorbida aún).

De los 1.052.704 afiliados con que contaban las mutualistas de Montevideo, el 61,5% de los usuarios pertenecía a alguna de esas cuatro prestadoras de servicios de salud.

En el Grupo 2 están encuadradas cinco empresas: Círculo Católico, Casa de Galicia, Hospital Evangélico, Gremca y Cudam, con el 24,75% de afiliados.

El Grupo 3 (Universal, SMI y Cosem) abarca al porcentaje restante (13,75%).

Mientras los Grupos 1 y 2 tuvieron déficit en el ejercicio 2008 (-0,92% y -1,62%, respectivamente), las tres empresas del Grupo 3 registraron un 6,05% de superávit.

¿Qué costos tienen las empresas que pueden incidir en esos resultados? Aquí hay un dato llamativo:

En las mutualistas deficitarias, al menos 52,7% de los ingresos se destinan a remuneraciones y cargas sociales. Si se añaden honorarios médicos, el peso de las remuneraciones llega, en algunos casos, al 66%.

En las empresas del Grupo 3, que tercerizan servicios, el peso de los salarios y las cargas sociales es inferior al 25%.

Llegado a este punto, hay que continuar con las cifras para tener un panorama más amplio de la situación del mutualismo en Uruguay.

EXCESOS. Un experto israelí que visitó Uruguay en agosto del año pasado (Gabi Bin Num, ex director general del seguro de salud), tuvo palabras elogiosas sobre el desempeño uruguayo en materia sanitaria, pero mostró un reparo hacia el sistema mutual: “Hay demasiadas mutualistas”, dijo.

En Israel -que tiene un régimen de prestaciones parecido al nuestro- sólo hay cuatro mutualistas (sick funds) para atender a una población de más de 7 millones de habitantes. En Uruguay, con la mitad de la población, hay 39, once en Montevideo y 28 en el interior del país.

Esa inflación empresarial se traduce en mayores costos y menor capacidad de negociación a la hora de comprar insumos o mantener equipos.

Cecilia Hackembruch, directora de la Maestría en Dirección de Empresas de Salud de la Escuela de Negocios de la Universidad de Montevideo, afirma que “evidentemente, para el sector implica costos extra la diversidad de oferta. Creo que en este momento se está tendiendo a las alianzas institucionales, aunque no sean estrictamente fusiones de empresas. Esto verdaderamente racionaliza el uso de los recursos, y favorece la contención de costos. En los últimos años ya han existido algunas fusiones, por lo que para algunas instituciones ésta ha sido la solución”.

DEL AUTO A LA CONSULTA. La superpoblación de empresas condiciona, en primera instancia, la labor de los médicos, sobre todo en la capital.

“Los médicos se pasan corriendo de un lado a otro para atender consultas en las empresas privadas y en Salud Pública; trabajan más como choferes que como médicos”, exagera Antonio Turnes, administrador general del Sindicato Médico del Uruguay (SMU).

El gremio que agrupa a los profesionales de la salud archiva estadísticas muy ilustrativas sobre el tema. Turnes tiene en su cabeza los números gruesos, que expone de un tirón:

“Hay, en todo el país, 14.500 médicos activos, 10.000 de los cuales están en Montevideo y el resto en el interior, para atender a una población equivalente. Eso muestra que existe un déficit de profesionales en los departamentos”.

“En Montevideo”, agrega, “el multiempleo es norma. Mientras en el interior un médico tiene dos empleos (uno en Salud Pública y otro privado), en la capital la relación es de 3,2 cargos por médico”.

Eso hace que un traumatólogo, un cirujano o un médico general vayan de un lado a otro viendo un promedio de 300 pacientes por semana, revisando centenares de historias clínicas y tratando de memorizar que Fulana o Mengano venían a operarse de una hernia, y no del apéndice.

Turnes, además, advierte que con el nuevo Sistema Nacional de Salud (SNIS), “los médicos pasaron de trabajar 26 horas por semana a 48”.

El stress y el margen de error que conlleva esa actividad deriva, a veces, en una catarata de juicios que también pesan en los ejercicios anuales.

Las pérdidas de las mutualistas por litigios, en el último año, se triplicaron: pasaron de uno a tres millones de dólares ($ 61.090.153).

QUEJAS. “Siempre que llamo a pedir hora para que la pediatra atienda a mi hija, nunca puede hacerlo en la fecha que lo deseo; hoy llamé (19 de marzo) y tuvieron el atrevimiento de decirme que sólo pueden darme fecha para el 5 de junio. Entonces, señores, pregunto: ¿Para qué pagamos por un servicio que no sirve a sus socios, que son los que le dan de comer?”

Ése es uno entre decenas de testimonios que la página web www.quejasydenuncias.blogspot.com registra acerca de las mutualistas: la tercera categoría con más denuncias, después del transporte y la telefonía.

El sitio recuerda que, según las metas fijadas por el MSP, el tiempo de espera para médico general, ginecólogo y pediatras es “de 24 horas como máximo”. Pero esas metas, hoy en día, son difíciles de cumplir por la cantidad de nuevos usuarios que ha accedido al sistema mutual: más de 250.000, con un peso importante de niños y ancianos que antes eran atendidos por Salud Pública.

Ese sector de población es el que más recurre a los servicios (consultas, análisis clínicos) y el que genera mayores costos a las empresas.

La avalancha de usuarios, sin una previa planificación estratégica, ha provocado hendiduras en el frágil piso de las instituciones de asistencia colectivas, y esa -entre otras imprevisiones- es una de las críticas que se le hace al nuevo sistema.

“No se pueden proyectar cambios del sistema de salud sin tomar en cuenta la realidad de partida, que era la carga financiera que ya soportaban las mutualistas (US$ 400 millones)”, explicó Antonio Durán, ex directivo del Plenario de Mutualistas (gremial que agrupa a las mutualistas de menor capitalización). Durán también llamó la atención sobre los perjuicios que causó a las mutualistas el convenio salarial firmado en la etapa embrionaria del Fonasa, “cuando se comprometieron ante el sindicato aumentos que no tenían financiación”.

Más contemplativo se mostró el representante empresarial en la Junasa, Julio Martínez. “Como en toda reforma, es necesario que las instituciones vayan efectuando también cambios para adaptarse al nuevo modelo de atención y de financiamiento”, indicó.

“Los cambios implican decisiones y a veces llevan cierto tiempo, durante el cual puede haber problemas, pero a medida que se produce la adaptación, las cuestiones coyunturales van desapareciendo”.

***

Si la historia sirve al menos de referencia, hay que consignar que el poeta César Vallejo falleció de paludismo; pero eso se supo mucho después, cuando ya no tenía cura.

Últimas bajas del sistema

En los últimos diez años hubo varias intervenciones del gobierno para asistir a mutualistas en crisis. Durante la administración de Jorge Batlle (2000-2005) fueron intervenidas ocho instituciones. Siete cerraron: Cemeco (2000), Midu (2001), Comaec (2001), Oca-Larghero (2003), Central Médica (2003), Comue (2004) y Cima (2004). En cambio Casa de Galicia, intervenida por primera en 2002 y luego en 2006, continúa funcionando. En el 2006 también fue intervenida por el Ministerio de Salud Pública (MSP) la mutualista Impasa hasta que SMI se hizo cargo de su gestión. En el 2008 el gobierno aprobó un fideicomiso financiero y un préstamo para asistir al Casmu.

El País Digital

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