Los precios de los medicamentos uruguayos son de los más bajos de la región, las ventas al exterior crecen fuerte y los laboratorios se preparan para multiplicarlas

Por Gastón Pérgola / El País Digital

Desde una aspirina para un dolor de cabeza hasta sofisticados productos para combatir el cáncer. Con esta amplia cartera, que supera los 1.000 ítems, se mueve la industria del medicamento en Uruguay, integrada por laboratorios nacionales, regionales y multinacionales, que facturaron US$ 325 millones en 2009.

Básicamente los laboratorios extranjeros abastecen al mercado local con la importación de productos exclusivos (con gran valor), al tiempo que la industria nacional apunta (por infraestructura y costos) a la producción de medicamentos similares (o “copias” de originales a través de un principio activo), que no exigen un proceso de investigación exhaustivo, pero contribuyen a economizar el precio de venta al público.

Esto se traduce fielmente en la relación entre cantidad de ventas de los laboratorios locales y su facturación. Por ejemplo, un 91% de los medicamentos que se consumen en el país son abastecidos por firmas locales, pero su comercialización alcanza 60% de la facturación, unos US$ 195 millones.

En contrapartida, con solo 9% del volumen de ventas de medicamentos los laboratorios extranjeros se llevan US$ 130 millones, un 40% del total facturado. De todos los medicamentos comercializados un 15% son importados por los laboratorios internacionales, importadores coyunturales y un mínimo porcentaje de empresas nacionales (básicamente con productos de alta tecnología o representaciones).

Nuevos Horizontes

Con la producción de similares la industria uruguaya ha logrado precios económicos no sólo para lo que es el mercado local, sino que se sitúa en la región con precios competitivos. Según un análisis comparativo en América Latina (que refiere a precios en los canales privados) realizado por la consultora internacional IMS, el precio promedio del medicamento en Uruguay es de los más bajos de la región, alcanzando US$ 4. Venezuela ostenta el guarismo más alto con US$ 12, seguido de República Dominicana (US$ 10), México, (US$ 9,2) Brasil (US$ 8,7), Perú (US$ 7,25) y Argentina (US$ 7,22).

La competitividad de los precios locales resultan atractivos en otros países de América Latina, lo que se ve como una buena oportunidad para incrementar el negocio de las exportaciones, que viene creciendo sostenidamente. Las ventas al exterior mostraron un crecimiento de 379% en los últimos seis años, al pasar de los US$ 14 millones en 2003 a US$ 67 millones en 2009. Más del 75% de los valores exportados en 2009 correspondieron a las empresas Roemmers, Fármaco Uruguayo, Urufarma y Libra, y en menor cantidad a Celsius y Athena. Además de a América Latina se exportó a destinos exóticos, principalmente de África.

Con vistas a acrecentar el negocio en cuestión, algunos laboratorios se disponen a invertir fuerte en sus plantas (ver recuadro). “Indudablemente la oportunidad de crecimiento está en el exterior; el mercado uruguayo está muy atomizado y absolutamente saturado de empresas competidoras. Exportar no es sencillo, pero allí está el reto ahora para empresarios locales del sector”, graficó el gerente general de la Asociación de Laboratorios Nacionales, Álvaro Martínez.

Investigación, desarrollo

Mientras en los países desarrollados el sector farmacéutico destina 20% de sus ingresos a la investigación y desarrollo de nuevos productos (Estados Unidos está a la cabeza con casi US$ 30.000 millones al año) en Uruguay la cifra no supera el millón de dólares anual, en un sector por demás atomizado en el que compiten cerca de 90 empresas con estrategias muy diversas.

Del total de firmas existen 35 laboratorios nacionales/regionales (la mayoría con planta de producción local), cerca de 15 multinacionales (básicamente con importación de productos exclusivos) y el resto lo completan las llamadas empresas “escritorio” o “golondrina”, cuyo negocio básicamente consiste en presentarse a licitaciones y realizar importaciones puntuales, que tienen como principal comprador al Estado (ver página 4).

El cliente clave de los laboratorios son las farmacias y droguerías, seguido de las mutualistas y las instituciones del Estado, como Salud Pública, Sanidad de las Fuerzas Armadas y Sanidad Policial.

Los nichos más competitivos a nivel local en el sistema mutual y la red de farmacias (sin incluir las ventas al gobierno por licitación) se reparte entre los medicamentos de venta libre, entre los que se destacan los analgésicos, antigripales y vitamínicos. Entre todos ellos se llevan un 15% de la facturación. Le siguen con un 14% de las ventas los medicamentos vinculados al sistema nervioso central, como tranquilizantes, antidepresivos y medicación para distintos tipos de afecciones mentales.

Roemmers lidera con 9% del mercado en valor seguido por Gramón Bagó, Roche, Bayer, Celsius, Spefar, Urufarma, Fármaco Uruguayo, Abbott y Libra.

US$ 300: en ampliaciones

La industria farmacéutica local realizará importantes inversiones en los próximos dos años, período durante el cual se prevé alcanzar los US$ 300 millones entre ampliaciones o construcción de nuevas plantas industriales y herramientas tecnológicas. Más de cinco empresas entre nacionales y regionales invertirán en construcción de plantas locales.

El laboratorio Roemmers, por ejemplo, invertirá unos US$ 50 millones. Además, Urufarma está construyendo una planta para la elaboración de anticonceptivos que puedan ser vendidos en el exterior, y estima una inversión de US$ 30 millones. Además, Spefar, Celsius y Fármaco Uruguayo están también en proceso para invertir en ampliaciones.

A varias puntas

– “Los laboratorios nacionales o regionales son más bien de tipo comercial, en ningún momento apuestan a la innovación y al desarrollo. Tienen una estrategia meramente comercial”, enfatizó Daniel Garat, director ejecutivo de CEFA, cámara que nuclea a los laboratorios internacionales.

– US$ 1.000: puede costar la investigación para la producción de un medicamento. El proceso demora entre ocho y diez años y la patente dura unos veinte años desde que se solicita.

– “En forma despectiva se nos titula de productos copia, lo que es una falsedad total. Nosotros somos industria farmacéutica y con nuestro propio know how fabricamos los productos, no le copiamos nada a nadie”, afirmó el gerente general de la Asociación de Laboratorios Nacionales.

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