Una buena dieta, es decir una buena nutrición equilibrada es fundamental para la buena salud. Se debe tener presente que una mala nutrición reduce la inmunidad, aumenta la vulnerabilidad a las enfermedades, altera el desarrollo físico y mental, y reduce la productividad.

Nutrición Infantil

Nutrición Infantil

Por eso, es necesario resaltar que el primer año de vida de un niño es clave para un crecimiento y un desarrollo adecuado. Este periodo es el que transcurre más rápido en la vida de una persona y también es el momento en el que es más inmaduro y vulnerable. Por ello, es especialmente importante asegurarle una alimentación suficiente y apropiada, con los objetivos de satisfacer sus necesidades nutritivas, prevenir situaciones patológicas y crear buenos hábitos alimentarios.
Para fortalecer al niño, en primer lugar, lo que se tiene en cuenta es el embarazo. Durante la gestación, es primordial la alimentación de la madre para que ese niño que está por nacer tenga un nacimiento a término (40 semanas de embarazo) y un peso adecuado. Ese es el primer paso fundamental con el que trabajan los profesionales abocados a la atención primaria de la salud, desde todos los efectores que integran la red sanitaria pública de la provincia.

El siguiente paso, es decir una vez que el bebé nace, lo que más debe fortalecerse es la preponderancia de la lactancia materna. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que, de ser posible, la alimentación a través del amamantamiento de la madre debe ser exclusiva para los niños hasta los seis meses de vida, sin embargo, si se puede, debe continuar hasta el año de vida como mínimo; aunque ya en esta etapa, el niño comienza a incorporar otros alimentos.

La Dra. Yolanda Gigli, responsable del Servicio de Nutrición del Hospital de la Madre y el Niño expresó ciertos concejos a tener en cuenta, a la hora de alimentar a los niños en su primer tiempo de vida.

“Si se puede, la lactancia materna debe ser primordial y única hasta los seis meses. A partir de este tiempo empieza la complementación de la alimentación, entonces se comienza con papillas, nosotros decimos que puede ser a base de alguna fruta y con los purés de alguna verdura; generalmente recomendamos la manzana o la banana porque son las que tienen mejor tolerancia, también pueden ser los purés de calabaza, zapallo o zanahoria”.

“Esta recomendación es siempre cuando estamos hablando de un niño sano y con un peso adecuado. En este tiempo, mes a mes se van agregando uno o dos alimentos, se va trabajando en la tolerancia del niño. Desde los 6 meses se suele agrega la carne porque ya el hierro de la leche materna no cubre todo lo que necesita el bebé, entonces se le enseña a la mama como tiene que hacer el bifecito, más que nada para que el bebé chupe ya que lo que absorbe es el jugo” indicó.

Destacó que todos los miércoles desde las 8.30 hasta las 10.30 “realizamos charlas destinadas a las embarazadas y madres sobre este tema”.

“Desde hace ya varios años , la OMS y la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) hacen hincapié en la lactancia materna hasta los dos años, porque se ven los beneficios no solo en la influencia que tiene, por ejemplo, en el peso del niño sino también en lo cognitivo, su parte emocional, sus afectos, los movimientos. Hay que remarcar que la composición de la leche materna no se reemplaza con nada, no hay algo que la sustituya de forma idéntica, o sea que no hay ninguna fórmula de leche maternizada que la pueda reemplazar” continuó explicando la nutricionista.

“Posteriormente, a partir de los dos años de vida, el niño ya comparte la mesa con los padres, con los hermanos, por lo tanto es necesario trabajar con el grupo familiar. Es importante atender “lo que come la familia” porque eso, es también lo que el niño come.

A los dos años un niño ya tiene incluido todos los alimentos, ya puede tomar un mate cocido con leche y pan, pude ser también una mermelada, un guisito con verduras, frutas. La alimentación del niño va a estar acorde a la alimentación de su familia” aseguró la especialista.

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