Trato a pacientes en estado grave

El diálogo es una parte fundamental del tratamiento. Saber cómo y cuándo hablar es la clave de la relación.

MARÍA SOL DORIA | PSICÓLOGA DE UCM

Los pacientes y la familia atraviesan por distintas etapas frente a una situación de enfermedad. Una preocupación que siempre esta presente es qué decirle al paciente. ¿Si hablamos de ella lo estaremos haciendo sufrir?

Los pacientes atraviesan por distintas fases.

Cómo tratar a un paciente en estado grave Un primer momento de crisis inicial, shock, negación de lo que sucede, indiferencia, ansiedad, ira, tristeza, temor frente al impacto de la noticia.

Una fase transicional donde a menudo se presenta la confusión, depresión, ideación suicida (en algunos casos de acuerdo a la gravedad y pronóstico de la enfermedad) y agresividad con la familia, cuidadores, y equipo médico.

Luego, una fase de adaptación, donde el paciente y la familia integra la enfermedad y sus consecuencias. Para algunas personas esta es un oportunidad para verbalizar lo que desean al respecto.

Muchas veces el silencio, los comentarios excesivamente positivos, optimistas, representan una negación y frustración frente a la dura lucha y desesperación que realiza el paciente.

Sepamos que incluso en aquellos pacientes que saben que la enfermedad es terminal se observa un mayor grado de interés por la calidad de vida en comparación por la cantidad de años por vivir.

El silencio , no hablar de la enfermedad y sus consecuencias puede ser malinterpretado por el paciente como indicador de que la situación es tan terrible que nadie puede hablar de ello, ni siquiera nombrarla. Por ejemplo, es común no permitirle a un paciente nombrar el cáncer.

He escuchado a personas decir que no se puede nombrar las enfermedades como manera de alejarlas. Convengamos que el hecho de enfermarse responde a múltiples mecanismos biológicos y psicosomáticos en algunas veces, que son mucho más complejos que el pensamiento mágico o la ley de atracción.

Comprendamos el enojo, la irritabilidad, como la defensa psíquica a la que recurre el paciente y la familia contra la ansiedad y el temor que representa la enfermedad. Desconocer aquello que anda mal puede provocarle al paciente angustias mucho mayores que la realidad.

Tengamos una actitud honesta, afectiva y de respeto por nuestro ser querido permitiendo que los mecanismos psicológicos del paciente hagan el resto para que él mismo no sienta que junto a otras dependencias que impone la enfermedad no pueda hablar, planificar, reorganizar y tener cierto control de lo que le sucede.

¿Cómo acompañar a un paciente?

Hablar sobre qué ayuda al paciente en los días difíciles, para quién considera que vale la pena vivir, en presencia de quién siente tranquilidad, qué planes son posibles y realistas, son recursos psíquicos que uno puede brindar y que son de mucha ayuda.

Hablar sólo si el enfermo lo desea

Es muy importante que los pacientes enfermos tengan la oportunidad de verbalizar sus sentimientos acerca de la enfermedad, la vida y la muerte. Dependerá del propio paciente, y la de fase por la que se encuentre transitado, determinar qué es bueno para él mismo.

El País Digital
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