Maltrato infantil causa el 13% de los casos de traumatismos graves

Pereira Rossell. Hallan fallas en diagnóstico

LETICIA COSTA DELGADO

El año pasado un bebé de 15 meses llegó al Hospital Pereira Rossell con hemorragias en los ojos y la cabeza. Tenía un traumatismo de cráneo grave provocado por golpes y agresiones físicas. El maltrato infantil causa el 13% de este tipo de lesiones.

El dato se desprende de una investigación realizada entre 2002 y 2010 por Marcelo Algorta y Gonzalo Bertullo, médicos residentes de Neurocirugía. El trabajo fue presentado en el III Congreso Nacional de Neurocirugía realizado en el LATU del 17 al 19 de abril.

Maltrato Infantil Algorta y Bertullo relevaron traumatismos encefalocraneanos graves que fueron atendidos en el Hospital Pereira Rossell y que motivaron la realización de una cirugía.

El traumatismo encefalocraneano (TEC) se produce cuando un golpe compromete al cráneo, las estructuras que contiene (cerebro y encéfalo) y las membranas que lo recubren.

Los médicos identificaron 45 casos. En el 13% había habido grandes sospechas o se había confirmado maltrato infantil. Es una muestra muy pequeña, dijeron los investigadores, pero el porcentaje al que hace referencia es el que indica la bibliografía internacional.

La práctica también lo indica. Javier Prego, uno de los coordinadores de la emergencia del Pereira Rossell, confirmó a El País que el dato refleja la realidad.

 

INADVERTIDOS. Prego, quien es director de la Cátedra de Emergencia Pediátrica de la Facultad de Medicina, también expuso sobre el problema. En su conferencia “Maltrato y TEC”, el clínico contó el caso del niño atendido el año pasado.

Esa vez, admitió, el equipo de especialistas no detectó que el TEC había sido debido a un maltrato. De hecho, a la semana de ser ingresado, el niño fue dado de alta. Pero 15 días después volvió en coma. Y hoy tiene secuelas graves.

“Hubo un fallo importante; a pesar de que este niño tenía muchas cosas para pensar en maltrato infantil”, admitió el especialista, quien puntuó los síntomas más evidentes, entre los que se encontraban hemorragias en la retina y fracturas en las costillas.

Cuando hay sospechas de maltrato hay que buscar estas fracturas en radiografías de tórax, enfatizó Prego ante los clínicos presentes. “Son muy pocas las circunstancias que en los niños pequeños determinan estas fracturas”.

Los residentes de Neurocirugía, por su parte, detectaron que la mayoría de los niños con sospechas de maltrato o con un maltrato confirmado recibieron una mala atención. Al relevar las historias clínicas, “vimos que no estuvieron bien estudiados. No se pidieron estudios adecuados o se pensó en otra causa y no en maltrato”, lamentó Algorta.

“Muchos eran niños pequeños, menores de dos años, que tenían un tipo de hematoma particular (hematoma subdural) que se produce entre el cerebro y el hueso del cráneo”, comentó el estudiante de Neurocirugía. Sin embargo, no a todos se les analizó la lesión con estudios de imagen (resonancias magnéticas) como recomienda la práctica clínica.

“Lo que nos corresponde a nosotros desde el servicio de urgencias es tratar de detectarlos”, admitió Prego. “Pero a veces no es fácil”. Algunas veces el diagnóstico es evidente, pero otras es dudoso y hasta poco probable, agregó.

Para el coordinador de la emergencia “lo que hay que tener” es un alto índice de sospecha; no dar por descontada otra causa ni subestimar elementos. El traumatismo cuando es causado por maltrato “genera mucho daño, mucha lesión y, si no se diagnostican, (esos niños) quedan en situación de riesgo”.

Otro de los casos presentados por Prego fue el de un bebé de 39 días que también ingresó con síntomas “sospechosos”. Sin embargo, fue dado de alta sin advertir del caso a la Justicia. Vivía con su padrastro y una nueva agresión lo devolvió al hospital días después. Esta vez más grave.

Sin embargo, advirtió, Prego, tampoco hay que caer en el sobrediagnóstico. En otra oportunidad, se informó de un caso que parecía maltrato y no lo era, lo que provocó grandes problemas a la familia.

El Pereira Rossell cuenta con un equipo de maltrato que atiende estos casos y, cuando confirma o tiene sospechas profundas, denuncia a la Justicia. A veces el juez decide que el niño permanezca en casa.

Agresiones crecen en adultos

Los traumatismos encefalocraneanos por agresión también se ven en adultos. Un estudio realizado por Samantha Pinazzo (neurocirujana) en el Hospital de Clínicas, relevó que durante 2011 prácticamente todos los meses hubo un caso grave por violencia.

El traumatismo grave es la lesión en el cráneo, el cerebro o sus envolturas causada por un golpe. El paciente queda en coma, es sometido a una neurocirugía (procedimiento de alto riesgo) o requiere internación en un CTI.

Solo en 2011 hubo 11 personas que recibieron una agresión de esa magnitud, concluyó el estudio, presentado en el III Congreso Nacional de Neurocirugía. El dato es sensiblemente mayor al registrado en 2010 (8 casos) y al del 2009, en el que hubo solo nueve traumatismos graves causados por agresiones.

El País Digital

 

 

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