Afecta al 50% de hombres mayores de 60 años y puede llegar a comprometer la calidad de vida.

Eduardo Casanova / Médico de UCM

La hiperplasia benigna prostática (HBP), hiperprostatismo o adenoma próstatico designan una enfermedad consistente en el crecimiento no maligno de la próstata. Afecta al 50% de los hombres mayores de 60 años y al 90% de los mayores de 70 años. Se debe al aumento relativo de estrógenos (hormona femenina) sobre la testosterona (hormona masculina) que ocurre en esas edades.

El crecimiento prostático comprime la uretra, impidiendo el adecuado vaciamiento de la orina acumulada en la vejiga y la dificultad de la micción tiende a retener orina.

La obstrucción uretral llevan a un chorro urinario débil y forzado con micciones incompletas, aumento de micciones (polaquiuria), micciones nocturnas (nicturia), micciones urgentes, cuando aún no es necesario vaciar la vejiga. Existe un puntaje internacional, especialmente diseñado para valorar estas molestias.

El vaciado incompleto de la vejiga incrementa el riesgo de infección urinaria, de litiasis urinarias (cálculos) e insuficiencia renal obstructiva.

La retención aguda de orina (RAO) es una complicación dada por la imposibilidad de orinar, que es seguida de una progresiva distensión vesical, que ha de ser superada mediante el drenajes de la vejiga por una sonda o por una punción de la vejiga por encima del pubis. Estos últimos medios terapéuticos disminuyeron significativamente, evitando la retención crónica de orina, luego de la utilización de fármacos alfa bloqueantes que actúan relajando el esfínter urinario.

En otros casos la sintomatología prostática puede obedecer al crecimiento de la próstata de origen canceroso, a un tumor maligno como es el carcinoma prostático.

El diagnóstico diferencial debe de hacerse inicialmente a través del tacto rectal, que al palpar la glándula prostática permite distinguir el carcinoma a través del aumento de consistencia o dureza de la glándula, y por la aspereza o irregularidad de su superficie.

¿Cómo se trata?

El uso de alfabloqueantes consiguieron mejorar la evolución de la enfermedad, con disminución de síntomas y de complicaciones por retención de orina. Estos fármacos (doxazocina, terazosina, tamsulosina) consiguen relajar la musculatura lisa de la próstata y del cuello de la vejiga.

En ciertos casos se indica la cirugía.

La cirugía prostática a través de la uretra, RTU, no exenta de complicaciones, se reserva para casos en que el enfermo considera comprometida su calidad de vida pese al tratamiento farmacológico. Otras técnicas alternativas, como el uso de rayos láser, aun están en estudio.

Extracto: El País Digital

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