La radioterapia puede afectar células sanas en el área de tratamiento.

La radioterapia es un tratamiento contra el Cáncer que emplea rayos X con alto contenido de energía u otros tipos de irradiación para eliminar células cancerosas. Hay dos tipos de radioterapia. La radioterapia externa emplea una máquina fuera del cuerpo para enviar radiación hacia el cáncer. La radioterapia interna utiliza una sustancia radiactiva sellada en agujas, semillas, cables o catéteres que se colocan directamente en el Cáncer o cerca del mismo.

La radioterapia puede afectar células sanas que se encuentran cerca del Cáncer y tal vez surjan efectos secundarios. Los efectos secundarios dependen en su mayor parte de la dosis de radiación y la parte del cuerpo tratada.

Durante la radioterapia se pueden presentar efectos secundarios relacionados con la nutrición.

La radioterapia en cualquier parte del aparato digestivo puede producir efectos secundarios relacionados con la nutrición, por ejemplo:

La radioterapia dirigida a la cabeza y el cuello provoca anorexia, modificaciones en el gusto, inflamación de la boca y las encías, problemas para tragar, espasmos de la mandíbula, caries o infecciones.
La radioterapia en el pecho provoca infecciones en el esófago, problemas para tragar, reflujo esofágico (flujo revertido de los contenidos del estómago al esófago), náuseas o vómitos.
La radioterapia dirigida al abdomen o la pelvis produce diarrea, náuseas y vómitos, inflamación del intestino o el recto y fístula (perforaciones) en el estómago o los intestinos. Los efectos a largo plazo incluyen el estrechamiento del intestino, inflamación crónica de los intestinos, absorción deficiente o bloqueo en el estómago o el intestino.

La radioterapia también ocasiona cansancio, el cual resulta en disminución del apetito.
La terapia nutricional puede tratar los efectos secundarios de la radioterapia relacionados con la nutrición.

La terapia nutricional durante la radioterapia puede suministrar al paciente suficientes proteínas y calorías para tolerar el tratamiento, evitar la pérdida de peso y mantener la salud general. La terapia nutricional puede incluir lo siguiente:

Suplementos nutricionales líquidos entre las comidas.
Nutrición enteral (alimentaciones por sonda).
Otros cambios en la dieta, como comer porciones pequeñas durante el día y escoger ciertos tipos de alimentos.
Los pacientes que reciben dosis altas de radiación o un trasplante de médula ósea deben consultar con un dietista para recibir apoyo nutricional.

Extractado de: Instituto Nacional del Cáncer (USA)

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