La OMS promueve continuar investigando el Parkinson. Es neurodegenerativa por pérdida de células cerebrales.

Eduardo Casanova – Médico de UCM

La enfermedad o mal de Parkinson es una patología neurológica que fue descrita en 1817 por el Dr. James Parkinson centrándose en la observación de una serie de trastornos en los que se destaca una alteración del movimiento o disquinesia, consistente en un temblor asociados con lentitud, rigidez muscular, trastornos cognitivos y emocionales.

Las alteraciones que afectan el movimiento corporal pueden comprometer la fuerza de contracción Muscular en grado parcial (paresia) o total (plejia), obedeciendo a causas musculares (miopatías) o neurológica (neuro-encéfalopatías). Sin embargo, el movimiento puede también alterarse por falta de coordinación o sincronización neurológica, que se requiere para la contracción Muscular voluntaria. Ello exige que mientras se contrae el músculo agonista se relaje el músculo antagonista, que es el que realiza el movimiento en sentido contrario. Las discinesias comprometen el movimiento voluntario en si mismo, o bien provocan movimientos involuntarios, que pueden tener un ritmo constante, como el temblor, o ser desordenados, como el tic nervioso hemibalismo, etc. El mal de Parkinson se traduce, entre otros signos, por un temblor característico, que es de actitud, mientras se está acostado o sentado, con 3 a 5 movimientos por segundo, para desaparecer al dormir o al realizar una actividad. Se ha descrito como movimientos, como el de quien cuenta billetes, frotando el pulpejo del índice contra el del pulgar, aunque puede aparecer también en otros grupos musculares, afectando por ejemplo a la lengua.

La aparición de los trastornos por encima de los 60 años, como en la enfermedad de Alzheimer (descrita en 1906), hizo que se la considere como a ella, una enfermedad neuro-degenerativa, por pérdida de células cerebrales. La elevada incidencia de ambas, hizo que la OMS dedicara el 11 de abril como día de la enfermedad de Parkinson.

En el año 1960 se atribuyeron sus alteraciones clínicas a la pérdida de más de un 60% de las neuronas de la sustancia nigra cerebral, ubicadas en la base del cerebro.

Destrucción multicausal.

No pudo identificarse una causa única y clara de destrucción de neuronas. Se asocia a las mismas causas del envejecimiento, vinculado a factores genéticos (15% a 25%) y medioambientales, relacionados a diversas toxinas, mecanismos auto-inmunes, estrés y a los radicales libres.

Tratamiento.

El fármaco utilizado es la levodopa (L-dopa). El médico debe indicar el fármaco y la dosis, adaptándola a la actividad del paciente. La cirugía no cura, puede ayudar en algunos casos. Alimentación rica en antioxidantes, evitar el estrés con descanso regulares, ejercicio y fisioterapia.

Extracto: El País Digital

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