La inhalación de humo desarrolla la enfermedad. El costo asistencial alcanza en EE.UU. a US$ 30 millones.

Eduardo Casanova – Médico de UCM

La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, reconocida por la sigla EPOC, fue internacionalmente reconocida, para prevenirla y tratarla, dada su alta y creciente incidencia, con un costo asistencial que sólo en EEUU alcanza los 30 millones de dólares anuales. El aumento de casos tiene lugar más aceleradamente en los países desarrollados para llegar a producir 2,75 millones de muertes al año, para constituir la cuarta causa de muerte en EE.UU. y la quinta en Europa.

Inicialmente su definición era poco precisa. Actualmente en ella se incluyen la bronquitis crónica (tos y flema crónica), asociada a enfisema pulmonar, consistente en la alteración pulmonar que ocasiona aumento de aire y disminución de capilares sanguíneos. A su vez, pese a tener en común con el asma, episodios periódicos de bronco-obstrucción, la EPOC cursa con agravación progresiva, a partir de los 40 años, en tanto la severidad del asma se inicia en la juventud y se estabiliza luego. La EPOC suele ser tan leve en sus inicios, que se considera que siendo padecida por 600 millones de personas, en un 75% de casos es desconocida por quienes la padecen. La prevención en etapas tempranas evitaría el compromiso de calidad de vida que surge en edades más tardías, cuando sus costos asistenciales se hacen comparables a los ocasionados por el Cáncer de mama y el infarto de miocardio. Aunque se insistió sobre el papel del tabaquismo en el Cáncer de pulmón, no se jerarquizó lo mismo para la mortalidad causada por el cigarrillo en la EPOC, puesto que hasta el 90 por ciento de quienes la padecen, son fumadores.

Si bien influyen factores genéticos, resulta decisiva la inhalación de humo de cigarrillo y aire contaminado por industrias, estufas de leña y carbón.

Un consenso internacional identificado como GOLD (Global Iniciative for Chronic Obstructive Lung Disease), definió la enfermedad por la limitación del flujo aéreo bronquial, de modo recurrente y persistente en los intervalos críticos, con una progresiva inflamación bronco-pulmonar, resultante de la exposición a gases o partículas nocivas. La inflamación bronquial (bronquitis) lleva a la obstrucción por edema de la mucosa y las secreciones, aumentadas en cantidad y en viscosidad.

El proceso varía en sus plazos, pero tiende a la progresiva “remodelación” de la estructura pulmonar (con “bullas” aéreas sustituyendo alvéolos), que disminuye el contacto del aire alveolar con la sangre de los capilares sanguíneos. Ello altera el intercambio gaseoso, descendiendo el oxígeno y aumentando el anhídrido carbónico sanguíneo. Para el consenso GOLD, el diagnóstico debe partir de una espirometría, soplando por una boquilla con toda la fuerza luego de una inspiración máxima. De este modo se determina la relación que existe entre el flujo espirado forzado en el primer segundo (FEV1) y la capacidad vital forzada (CVF), que en la EPOC traduce una cifra inferior a 70.

Prevención y tratamiento.

La enfermedad debe detectarse en sus inicios, cuando aún cursa con baja alteración espirométrica. En los empujes, es preciso fluidificar las secreciones, mejorar la expectoración con fisioterapia, usar broncodilatadores y tratar infecciones con el antibiótico adecuado.

Extracto: El País Digital

———————-

Para protegerse de estos y otros síntomas, puede CONSULTARNOS AQUÍ
o llamarnos al 099 689 649 (+598 99 689 649)

Be Sociable, Share!